Distancia: 100 km justos(entre extravíos y callejeos en Tárrega).
Distancia acumulada: 207 km
Duración: 8 hrs.
Velocidad media 15’12 km/h
Tras una noche de concierto de instrumentos de viento, (por
arriba y por abajo), de mis tres compañeros de habitación, salí de Jorba a las
8’20 h.en una mañana desapacible y que amenazaba lo peor. Tras desayunar frugalmente en la gasolinera de la salida del
pueblo y comprar líquido y barritas para el viaje, inicié el ascenso de La
Panadella. Bien; yo diría más: muy bien. Celebré el hecho de que han habilitado
un carril para caminantes y bicis hasta Santa María del Camí. No fueron muchos
kms, pero se agradeció.
Una vez en La Panadella, yo iba temblando al pensar cómo estarían
las pistas, porque en ese punto abndonaba la nacional. La alegría fue que el
camino, no solo estaba bastante bien, sino que al poco me incorporaba en otra,
asfaltada, y con unos paisajes que han resultado lo mejor de la jornada. Mares
verdes de trigo y cebada, jaspeados de amapolas. Precioso.
Rocé, que no entré, en Cervera. Por pistas igualmente en
excelente estado, de tierra bien compacta aunque con bastantes piedras sueltas,
lograba alcanzar una velocidad bastante
aceptable. Lo bueno iba durar poco, porque antes de divisar Tárrega
empezó a llover.
Y así llegué a Tárrega.
Al principio, la lluvia tenía una fuerza aceptable, pero cuando me
disponía a dejar la ciudad, la descarga fue tal que tuve que correr a buscar
refugio en el entrante de un comercio cerrado. Los truenos, los rayos y, sobre
todo, la fuerza de la descarga de agua fue tal que, de lo que me salpicaba,
parecía que me estaban duchando.
Se hizo oscuro fuera, y se hizo oscuro dentro de mí. Me
quedaban casi 50 kms, ¿cómo iba a proseguir si casi todo era por pistas? Si la
calle era un río, ¿cómo estarían los caminos? Llamé al 010 para que me dieran el teléfono de
información sobre carreteras. Llamé y pregunté si desde Tárrega, la NII antigua
llegaba a Lérida, o en algún punto finalizaba fusionándose con la autopista.
Les dije que iba en bici y que no era plan que en medio de la nada tuviera que
volverme atrás porque me veía frente a la autopista, y con lo que estaba cayendo. La respuesta fue “que no lo sabían”, y “que lo intentara”. Os dejo a vosotros los chistes y las imprecaciones.
No me lo pensé más y me dirigí a la estación. “Yo he
venido a luchar contra los kms, no contra los elementos desatados” me dije. Una
vez en la estación, el factor de circulación me aseguró que la nacional llegaba
a Lérida y que no me preocupara. Como el tren no pasaba hasta dos horas más
tarde, me preparé bien y me eché a la carretera. Con lluvia “generosa”.
Pero en algún punto me despisté; el caso es que
continué por donde me indicaba el track, y me encontré atravesando auténticos
ríos de agua que cubría la carretera, y más aun las pistas que me iba encontrando en adelante por el agua
caída. No he podido hacer fotos por lo protegida que llevaba la cámara. Por
cierto: el bolso frontal lo llevaba metido en una bolsa de congelado; pues
bien: la funda de la cámara que iba dentro de ese bolso estaba mojada. ¡Las
fundas impermeables de Gabi que protegían las alforjas llevaban una balsita de
agua por debajo. Increíble!
Excepto unos 300 metros que tuve que pasar una pista
embarrada y con un palmo de agua, el resto se podía avanzar con cuidado.
Hasta que, a la altura de un cruce con una buena carretera,
divisé a lo lejos una gasolinera y...
¡camiones que iban a repostar! Me dirigí allí y pregunté a un camionero (lo que
no sepa un camionero sobre carreteras...) si había un enlace con la NII, y si
esta me podía llegar hasta el mismo Lérida. Me respondió con seguridad que sí a las dos
preguntas; me indicó como llegar y así, me lancé hacia Lérida con algo mejor de
ánimo y muchos kilos de barro en la bici y en mis pies (me metí en un autolavado o
no me dejan entrar en el albergue).
Los últimos 20 kms se me han hecho durillos sobretodo por
el dolor en el trasero. Lo debo llevar como la bandera de japón.
A las 4 y 10 atravesaba el puente del Segre
y a y veinte llegaba al albergue. Ahora a descansar,
que mañana... ¿qué os jugáis que sigue cayendo la mundial?
Acabo de consultar la previsión del tiempo y... ¡bieeeeennnn! Se me han saltado las lágrimas cuando he visto que Aragón va estar iluminada por el "astro rey". No puede seeeer. Si yo creía que el sol se había apagado. No hago más que ver páginas diferentes sobre el tiempo y todas coinciden: ¡¡¡¡¡¡no lloveráaaaa!!!!! Hasta la bici esta haciendo pucheros de alegría...
No obstante, que Dios me ayude y me enseñé a aceptar las cosas como
vengan, y a luchar por cada km.
Un abrazo
La lluvia ha sido para purificarte en tu camino. Ahora un poco de viento para ventilar el alma y estaras listo para el resto del viaje. Cremita y cariño para ese trasero. Un abrazo.
ResponderEliminarPedro.
¡Qué fotos tan bonitas, cariño! En Castefa sigue lloviendo. Menos mal que mañana verás mis queridísimos Monegros. Supongo que te acordarás de aquellos maravillosos años cuando el coche no tenía aire acondicionado y los atravesábamos bajo un sol de justicia en pleno verano...
ResponderEliminar¡Ánimo!
ANIMO JOSELUIS QUE EL SOL TE ACOMPAÑA, PON FOTOS BIEN PIXELADAS QUE TE ESTOY HACIENDO UN SEGUIMIENTO, SOLO LEER TUS COMENTARIOS ME SUBE UN GUSANILLO POR EL CUERPO,BUENO ESPERO QUE TENGAS UNA BUENA ETAPA ARRIBA ESE ANIMO.
ResponderEliminarEn efecto, el viento me ha secado bien. Pero bien en la tercera etapa.
ResponderEliminarMe acuerdo del color que se te ponía la cara, Ana., con el calor dentro del coche. Dabas miedo.
Y gracias "Anónimo", seas quien seas, me ha hecho mucha ilusión tus palabras.
Gracias a todos.
Te has acordado de mí en los Monegros?? Sí, el tono violeta intenso de mi cara era espectacular. ¡Qué recuerdos, amor mío!
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