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viernes, 15 de mayo de 2048

1ª etapa: Castelldefels a Jorba


Distancia: 107’50 km
Distancia acumulada: 107,50 km
Duración: 11’30 hrs.
Velocidad media 13’89 km/h

Escribo esta crónica con 24 horas de retraso, ya que por razones que desconozco, en el albergue de Jorba, no funcionaba bien internet.
En cuanto a la etapa de ayer, el resumen es sencillo: durísima. Pero vayamos por partes, como diría Jack “el destripador”.

A las 7:50 h salía de casa camino de la  plaza de la Iglesia de mi ciudad. Allí posaba para dejar constancia del momento. 


Cuarenta minutos más tarde me encontraba con mis amigos y compañeros de trabajo, y miembros de la insigne peña “Nasios para demarrar”, en la ribereña confluencia del Llobregat de Sant Boi y El Prat.


Iniciamos la marcha siguiendo el curso del río, en un momento del cual se incorporaron otros compañeros que nos iban a compañar un tramo de la etapa.


y dejando constancia por lugares emblemáticos del camino



 Cómo no podía ser de ota forma, dieron cuenta de viandas que no dejaron de pecar de escasas. Es una vergüenza cómo la miniaturización está llegando también a los bocadillos.




Durante el trayecto entre Olesa de Montserrat y Monistrol, sucedieron tres hechos desafortunados: 
  1. empezó a llover copiosamente, y solo paró cuando llegamos a Montserrat; 
  2. la rotura del cuadro de la bicicleta de Juan Carlos 
  3. y la “metedura de pata” de Mario en un charco pantanoso y bastante (por qué no decirlo), asquerosillo. 
En Monistrol se quedarían los afectados, acompañados de Juan Pedro y Jesús Iglesias. Durante el ascenso a Montserrat, del cual dejo imágenes impagables, Jesús Segarra, ese compañero y amigo que decidió acompañarme aunque había salido del turno de noches y entraba a trabajar también de noches, ya no pudo más y se volvió a Monistrol. ¡Gracias, amigo!
Y se llegó a Montserrat. Tarde, muy tarde, pero contentos por coronar una cima y presenciar un cuadro imponente, enclavado en un marco espectacular.







Allí nos separamos los que quedamos: Paqui, Chemita y un servidor, que continuó hacia Igualada y Jorba.
Hasta aquí, todo bien.
Pero suele suceder que aquello que menos damos importancia es, precisamente, lo que nos pilla desprevenidos y ocasiona que nos pille el toro. Aquello de que, (según el coordinador pastoral de Montserrat), desde el monasterio “todo es bajada”: ¡¡¡jaaaaaa!!! Ya me lo advirtió Lino, y qué razón tenía. ¡Que mal lo pasé, amigo! ¡Qué toboganes! Para arriba, para abajo... Y para más inri, las grandes cuestas se veían a lo lejos, para que fueras haciendo boca.
Un factor que complicó, más aún si cabe, lo que ya estaba complicado, fueron las infraestructuras construidas recientemente a la entrada de Igualada, y que significaron, literalmente, una barrera para mi track del GPS. Ya me veis levantando mi burra a peso para salvar las vallas y cruzar la carretera de acceso a Igualada.. El mismo problema lo tendría a la salida, camino de Jorba, donde mi track me llevaba a través de chalets. Como no era plan de atravesar las viviendas por el salón, la cocina, etc. tuve que buscar la dirección correcta a base de pedaleo e intuición.
Por fin, llegué a Igualada fundido. Tuve que anular una cita con mi cuñado Chicho, porque si voy a verle no llego a Jorba. Y cómo no: en Igualada volvió a llover de lo lindo. Tenía los guantes que parecían esponjas, y me venían unos temblores que “pa qué”.
No sé como llegué al albergue, pero lo hice. El mossén fue muy amable y servicial. Tras ducharme, cenar bien y tomarme mi ibuprofeno (para mis pobres piernas), empezó mi lucha con internet.
En el albergue me he encontrado con tres peregrinos más. No son unas castañuelas precisamente, pero son buena gente. Van a hacer lo mismo que yo, pero andando. ¡Y hoy parecían las muñecas de famosa, de las ampollas que tenían! Pobrecicos...
El tiempo mañana va a empeorar según el telediario que hemos visto... mejor no me compro un circo.
Le pido a Dios que me cuide y me dé fuerzas, para que, al sufrir un poco menos, me permita disfrutar un poco más de lo maravilloso que tiene el marco incomparable de los caminos.

Un abrazo para todos.

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