Distancia: 91 km
Distancia acumulada: 298 km
Duración: 8 hrs.
Velocidad media 13'13 km/h
El albergue de Lérida, Sant Anastasi, ha constituido un regalo después de lo padecido. Una habitación para mí solo y, aunque a algún estudiante de tres habitaciones más allá, forofo del Sevilla, le dio por poner el himno a todo trapo, y él , intentando acompañar, tratando de dar el do de pecho, a grito pelao: "Sevillaaaaaa, Sevillaaaaa, Sevillaaaaaa....", el caso es que he podido dormir algo mejor que la noche anterior, la del concierto para viento.
Por una confusión de horas, bajé a desayunar más tarde de lo que yo habría querido. Luego comprobé que se podía desayunar antes.Y a eso le uní que cuando bajé a colocar las alforjas a la bici, la sorpresa desagradable fue encontrarme la rueda de atrás pinchada. Otra media hora más perdida. Tras desayunar a 200 por hora y reparar el pinchazo a la misma velocidad, nos dispusimos sobre la bici. Así que empecé a rodar pasadas las 9' h. ¡Un desastre!
Aunque el cielo no presagiaba lluvia, el golpe de frio sí fue importante. Foto tomada frente al albergue, a las 9 y pico un 16 de mayo:
Y mi alegría fue comprobar que había cielo: y que era azul...
La salida de Lérida, que por cierto, ciudad que, aunque no la ví como a mí me hubiera gustado, me dio muy buena impresión, fue muy agradable. Se nota que el camino de Santiago, a esas alturas de ruta, ya se le empieza a mimar. Carril para caminantes y bicicletas, junto al río... me recordó a las mejores vías verdes.
El Segre: impresionante.
El entorno, muy bucólico y hermoso. Y siempre acompañado de la omnipresente flecha jacobea amiga.
A buena marcha alcanzamos Alcarrás y con alguna dificultad más, Fraga. Cuando uno se aproxima a esa ciudad, la vista que se divisa merece la pena el duro ascenso previo.
En Fraga, justo a las puertas de los temidos Monegros tomé una sabia decisión: sentarme al sol, vengándome de la lluvia sufrida, y tomándome una cervecita acompañada de un pincho de tortilla con pan con tomate. ¡La tomé a tu salud, Chemita!
Y me encaré con el puerto-puerta de entrada de los Monegros. Duro, bello, salvaje... (no, no estoy describiendo a Gabi) son calificativos que le van a este tramo perfectamente. ¡Ojo! las fotos están tomadas mirando hacia atrás...
Me hacía ilusión hallarme en medio de la inmensidad de este gigantesco páramo. Y la verdad es que es impresionante. No obstante, hay que reconocer que la primavera de este año es tan explosiva que ha llenado este desierto del verde de la vegetación.
En los Monegros; hermosa foto, ¿verdad?
Una vez alcanzada la cima en el Ventorrillo, nos metimos en la Nacional, ya que la pista estaba solo a unos metros y estaba en mal estado. Ahí empezo la pesadilla. Como siempre, te sorprende lo que menos uno espera: el viento. Terrible. Persistente... y de cara. Siempre de cara. ¡He leído en intenet que ha estado soplando a 57 km/h! Cuando ganas velocidad en su contra, la sensación de fuerza aumenta: comprobado. La llegada a Candasnos, que iba a ser de puro trámite, se convirtió en un sufrimiento inmenso. En su plaza mayor tuve que recuperar fuerzas. Con el depósito casi en la reserva, continué a Peñalva, con el vientecito dichoso en contra. Y comprobé que con viento, se resta 10 km/h a la velocidad normal que uno llevaría. Si en una bajada te deslizarías a 30 km/h, ahora lo haces en 20. Pero si en un llano avanzarías a 20 km/ sin problema, ahora toca, literalmente, escalar: a la velocidad que uno subiría una cuesta: a 10 km/h. Y en las subidas, aplicando la fórmula... toca ir a patita. No hay otra.
A eso se le une el tostón del viento golpeándote en la cabeza, del ruido... Ha sido agotador, Otra vez, 8 duras horas de bici cuando podrían haber sido 7 leves.
Lo bueno es que en el hostal, "Las Sabinas" (recomendable al 100%) me he encontrado con los primeros "ángeles" del camino en el argot jacobeo, es decir, buenas personas que se ponen a tu servicio. La dueña y su madre han llegado incluso a traerme las fotos de su familia, y me han contado su vida llena de alegrías y de algunas penas grandes. Buena gente.
Ahora toca recuperarme. Ayer pude lavar mi ropa, pero aquí no tienen secadora. Lo que sí tengo que hacer es reparar el pinchazo.
Un abrazo para todos.