Distancia acumulada: 478'500km
Duración: 6 h y 20 minutos
Velocidad media 15'91 km/h
No fue una noche demasiado tranquila. Al ser un albergue juvenil, el ambiente es, en ocasiones, bastante marchoso, y algunos compañeros de habitación nos han dado la murga a mi compañero peregrino Michel y a mí. Él, que tiene bastante carácter, ha prometido venganza... No os podéis imaginar la carga que lleva en su bici. Si yo soy un utilitario, él es un trailer. En el desayuno también coincidió con nosotros Lorenzo, un compañero peregrino barcelonés la mar de majo. Ayer llegó petado ¡desde Fraga! y hoy va a dedicarlo a recuperarse. ¡Saludos a los dos, si me leéis!
Cené y desayuné de lo que había comprado en un mercadona, ya que no encontré ningún lugar que me convenciera. ¡Torpezas de un novato!
Tal como acabé la crónica de ayer, me acosté muy preocupado por causa de la previsión del tiempo. Cuando empecé a pedalear, algo tarde por la cháchara con mis compañeros peregrinos, la cosa no pintaba mal. Pensé: "la tormenta se está reservando para más tarde". Yo iba hiperprotegido, y la carga igual. Pero no dejaba de mirar de reojo al cielo.
Me despedí de Zaragoza, que recordaba viejas glorias pasadas de su Expo...
Fui pasando por los pueblecitos más próximo a la capital, de los cuales me llamó la atención la hermosa torre mudéjar, del siglo XVI, de la iglesia de Utebo.
El paisaje, precioso. Y las pistas, salvo algunos tramos complicados, se dejaban transitar...
...con recodos muy bonitos, como el puente sobre el río Jalón.
¡Y cómo pasar por Alcalá de Ebro sin posar junto a Sancho Panza, monumento al lugar en el que Don Quijote le prometió la Ínsula Barataria!
La lluvia no aparecía, y eso me permitió disfrutar de vistas excepcionales, contemplando el jardín que constituye la vega del Ebro. La vista es desde las afueras de Gallur.
Fue en esa población donde la lluvia me alcanzó, por fin, aunque dándome tiempo a guarecerme. No obstante, fueron 15 minutos y con no mucha fuerza. Tras aprovechar la parada para comer algo y descansar, me puse en marcha, alcanzando el nombrado Canal Imperial de Aragón, una obra arquitectónica impresionante. Iba a rebosar.
El canalito tiene una pista lateral por la que lo acompañas ¡32 km! Al principio disfrutas, pero al final solo deseas que se acabe pronto. Eso sí, me permitió volar. Así, llegué a Tudela, más pronto de lo que había pensado, aunque me perdí en sus proximidades. Y con más cacota que el palo de un gallinero. Así que llevé la bici a un lavado y la dejé como nueva, después de engrasarla a tope. Y es que la pobre empezaba a hacer algún chirridico. Oyes... se le quitaron todos.
El hostal, sencillo. Caro para lo que es. El de Bujaraloz fue una pasada y más barato. Tudela, guapa. La gente muy arreglada, como es costumbre en las gentes del interior de la península. La plaza es muy bonita.
Con detalles que dicen mucho del esmero que han puesto.
Y en cuanto a la catedral, no puedo decir mucho. Al menos de su interior, ¡porque cobraban 2 € solo por entrar a verla!
Cuando estaba disfrutando de la ciudad, las nubes me han visto, se han puesto negras negrísimas y han gritado: ¡A por él! Menos mal que me ha dado tiempo de llegar al hostal, porque se ha liado una de agua que no quiero pensar cómo estarán mañana las pistas.
Loranzo, el ciclista de Barcelona, se lamentaba de la mala suerte con el tiempo, Había elegido mayo por ese motivo, y no pasa un día en que suframos las consecuencias de estas borrascas. Le comprendo.
Esperad, que voy a consultar el tiempo...
Parece que mejora. Ahora, la cuestión es cómo estarán las pistas. Si ya estaban regular, ahora, con lo que ha caído...
Mañana me toca la que pienso que es la etapa más dura, sobre el papel, hasta el momento. Aunque de la primera, solo de acordarme, se me pone el vello de punta. Es muy larga, con muchos kms de soledad, especialmente el camino hacia la ermita de Aradón. Saldré temprano, si puedo.
Y mañana, por fin, se acabó la soledad: si Dios quiere, ¡¡¡llego al Camino Francés!!!
Le doy gracias a Dios por su cuidado hasta aquí. y a todos vosotros por vuestro ánimo. En especial a mi esposa e hijos, por su comprensión y aliento diario.
¡¡Un abrazo para todos!!