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martes, 21 de mayo de 2041

8ª etapa: Belorado a Hontanas

Distancia: 86''500 km
Distancia acumulada: 768'500 km
Duración: 8 h y 30 minutos
Velocidad media 12'10 km/h

¿Cómo se puede pedalear durante casi 100 kms. cada día, durante una semana?

Estamos hablando, claro está, de alguien que es tan solo un aficionado y entrado ya en una edad...
El tema que se abre es el de la superación humana. Yo mismo estoy sorprendido. Y no se circunscribe tan solo al aspecto físico, sino al que es, probablemente, más importante: al mental. Querer superar el reto. Gestionar tus recursos, muchos o escasos (en mi caso, no muy abundantes), de manera que, al final, sean suficientes. Y ser muy humilde. Eso es fundamental. Pocos méritos hay que sean personales. Un solo resfriado tiraría, probablemente, todo al traste. Sin aquellos que me han preparado y me han animado del gimnasio Danes de mi ciudad, esto no sería posible. Y sin mi familia que me sostiene, junto a todos mis amigos que me alientan, sería una empresa perdida. ¡Gracias a todos!

He dormido muy poco. A  las 2 ya me quedé en vela. Añoro mi cama.

Esperaba más de Belorado. Tal vez haya sido el intenso frío pasado ayer al dar un pequeño paseo. Acabé en la plaza mayor, buscando el sol que aun quedaba con desesperación. Me senté en la terraza a tomar algo a ver si se me quitaba la tiritera. El albergue, normalito. Y, excepto la hija (era privado y de gestión familiar), el resto eran muy siesos y antipáticos. Al que nos "vigilaba" (literal) durante el desayuno, al grito recibido cuando me disponía a echarme por error sal en la leche en lugar de azúcar, casi respondo cuadrándome: "¡¡Señor, sí señor!!".

Saliendo de Belorado, el termómetro marcaba 3 º C. Tuve que volverme a recoger una oreja que se me había caído. Ved las montañas próximas... Con la velocidad, la sensación térmica era peor aun.



Al poco nos enfrentamos al obstáculo orográfico del día: los montes de Oca; míticos por ser tan temidos para los peregrinos, que eran víctimas de las alimañas y bandidos de sus bosques.


Y, efectivamente, daban un poco de yuyu. La subida fue terrible.


En su cima, en el alto de La Pedraja, un monumento recuerda a los fusilados de la guerra civil hallados en una fosa común en ese lugar.
Poco antes de llegar, sentí unos pequeños golpecitos encima. Desde el bolso frontal del manillar se me quedó mirando un trocito de hielo: estaba granizando. Menos mal que paró enseguida. Solo falta que me nieve. ¿Por qué lo habré dicho...?


Y, de nuevo, una postal para enmarcar. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar...."


Y, por fin, pudimos llegar a San Juan de Ortega, importante enclave jacobeo... Ahí pudimos desentumedecernos del frío terrible que tenía metido en el cuerpo.
Al entrar en el pueblo, un grupo de unos 30 peregrinos franceses que iban juntos, se han puesto a hacerme el pasillo, gritando: "¡Alé, Alé! ¡Bravo! 
Yo me he quedado sin habla. Les he dado las gracias catorce veces, en francés, claro, que hasta ahí llego.


Y llegó el segundo obstáculo: Atapuerca. El camino sí que estaba primitivo... A pie un buen ratito...


Y llegamos a Burgos. Lloviendo, por supuesto. Una ciudad elegante, muy castellana. Todos iban muy bien vestidos. Lo primero que hice fue entrar en un chino a comprarme una camiseta, porque si no, no paso de esa noche... La catedral, impresionante...


¡Qué maravilla! Es muy difícil que en una foto quepa la inmensidad de un verde tan extenso y tan intenso... ¡Cómo estan los campos de Castilla! ¡Quién se los hubiese imaginado así!


Curiosa costumbre de muchos peregrinos. Hacen torrecitas con piedras; a veces dejan pequeños objetos... Quieren dejar constancia de su paso por el lugar, dejando sus "cargas" de manera simbólica.


Las pistas, impracticables. Menos mal que había una vía de servicio por el lateral, y por ahí pudimos sortear tantísimo obstáculo barruno. El camino embarrado se pierde en el fondo. Tuve que ir caminando unos 40 minutos.


Y, de pronto, surgiendo de un agujero, apareció Hontanas. ¡Uf, qué alegría me dio!
El albergue perfecto. Mucho ambiente. Y las cuidadoras se desviven por nosotros. Una de ellas, encantadora, me ha preguntado si era periodista. Le he explicado de qué se trataba y le ha encantado.




Mañana, si Dios quiere, toca una llana, pero larga. Espero que el tiempo acompañe. Porque solo falta que me nieve...
Gracias a Dios, me encuentro bien, echando de menos a los míos y a todos en general.

Un abrazo para todos.

3 comentarios:

  1. INDURAIN DE CASTELLDEFELS OTRA ETAPA MAS,OLE TUS........ MENUDA FUERZA DE SUPERACION UN POCO CHUNGO ESTE TRAMO PERO TU TE LO COMISTE.BUENO CORRE CAMINOS POR LA SIGUIENTE BUEN CAMINO MARCELINO

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  2. ¡Buenos días!
    Que recuerdos me traen las fotografías que has colgado.
    Era un Agosto de 1999, cuando un peregrino, ahora "Nasio", cruzo esos parajes de espectacular y agreste belleza.
    ¡ Ah!, el cabr... del barro sigue ahí, después de 14 años! ¡IMPRESIONANTE!
    ¡¡¡ ANIMO, CABALLERO LEGIONARIO, EL CAMINO ES TUYO !!!
    Un fuerte abrazo.

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  3. Hola Jose Luis,
    He leido todo lo que has publicado desde que nace el sueño hasta la 8ª etapa......IMPRESIONANTE. Solo animarte a seguir en tu empeño, mucha fuerza.
    Soy Fede de Logistica, comentarte que he ampliado el sertvicio a tu camino de Santiago y por supuesto pasas a ser cliente con trato vip, para lo que necesites 900502904. Un saludo y mucha fuerza desde aquí.

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