Distancia: 58 kms
Distancia acumulada: 1.250 km
Duración: 5 h y 20 minutosVelocidad media 13 ' 61 km/h
¡ ¡ H E M O S L L E G A D O ! !
Primero el caldo gallego: espectacular. Con un buen Ribeiro, por supuesto...
Después, el pulpo: espectacular. Con un buen Ribeiro, por supuesto...
Y luego vino la tarta de Santiago. Con un buen Ribeiro también, por supuesto...
El día siguiente lo iniciamos con la emoción contenida de enfrentarme a la última de las catorce etapas. Lo que no me imaginaba es que no iba a ser de mero trámite. La finalización de la aventura no me iba a resultar barata: en el km. 3 pinchaba, de nuevo, la rueda trasera. Para que sea más sencillo, ¡ea! (hay que quitar toda la carga de la bici y quitar el eje de la rueda por completo, liberando el portaequipajes que va apoyado en el mismo). Con qué ansia repararía el pinchazo que no use ni herramientas. Yo creo que quité la cubierta a dentelladas.
Y eso sí, los peregrinos venga a decir eso de !Buen Camino! !Cómo que "buen camino"! Pero ¿es que no veían que el estrés me salía por las narices? Reparé el pinchazo a una velocidad que ni yo me explico (tendríais que haberme visto hinchar la rueda. Cómo bombeaba... Ríete tú de los compresores de las gasolineras).
Eso si, en un momento que levanté la vista, me percaté del lugar tan bonito en que estaba. El ríachelo con el sonido del agua... el puente de piedra por el que poco después casi me caigo al agua porque no cabíamos la bici y yo... No hay mal que por bien no venga...
A partir de ahí, ¡cómo pedaleaba! Yo no era un peregrino, era un obús vestido de azul, que solo se paraba cuando veía que debía hacer una foto del paraje tan bonito que atravesaba. Imágenes de Galicia...
Galicia es una montaña rusa de sube y baja contínuo. Llegando a Lavacolla, la subida se hace increible, pero los bosques interminables que debes atravesar hacen que merezca la pena.
Al llegar a Lavacolla, donde se situa el actual aeropuerto de Santiago de Compostela, la sensación es de enorme emoción, porque el final está cerca. Por cierto, el nombre viene del lugar en el que los peregrinos aprovechaban para lavarse "la colla", porque no era plan de abrazar al santo rodeado de moscas... En mi caso, como no iba a abrazar al santo... Eso sí, la nube de moscas me seguían incansables.
Cuando rebasé, por fin, el rótulo de "Santiago de Compostela" descargué un emocionado y rabioso puño que atravesó el aire.
Y por fin, después de callejear por una ciudad que parece que se resiste a abrirse a la llegada de los ciclistas peregrinos por las dificultades que pone, pudimos atravesar la Puerta de la Gloria que da paso a la Plaza do Obradoiro.
Me fui al fondo de la plaza, justo en frente, donde hay unas columnas. Apoyé la bici en una de ellas. Me senté en el suelo, apoyado en la pared, y lloré.
Todas las emociones se me echaron encima. En ese momento recordé el sufrimiento de la primera etapa; las inundaciones de la segunda en Tárrega; del viento terrible en la tercera; de la lluvia y el barro, de nuevo, en La Cartuja, en la cuarta. Del extravío tras pasar de Sobradiel en la quinta; de las inundaciones, de nuevo, y la kilometrada terrible de la sexta; del frío intenso de la séptima, la octava, la novena, la décima... Del ascenso agónico a Ocebreiro y Alto do Poio; de las averías, hasta última hora...
Pero tampoco olvidaba el espectáculo de Los Monegros, del primer encuentro con el Ebro; de las lágrimas al llegar a la ermita de Aradón; de las tapas de Lógroño; del río de peregrinos por los caminos; del paso por el Arco de los Antonianos; de la majestuosidad de las llanuras castellanas; de la llegada a la cruz de Fierro; etc.
A la llegada al aeropuerto del Prat, una representación familiar me recibía a gritos de "¡viva el peregrino!", que me puso la cara más roja, si cabe. La emoción de abrazar a mis hijos fue incontenible. Y, además, me hacían entrega de una botella de vino metida en un reposabotellas increíble.
Como conclusión y para no cansaros más: ha sido una experiencia única. He perdido en catorce días casi cuatro kilos. Pero he ganado en experiencias, y en conocimiento de mí mismo. Y lo que es más importante: me ha hecho un poco más humilde, reconociendo que sin el cuidado de Dios no lo hubiera conseguido. Ni tampoco sin el ánimo inicial de mis amigos, y el apoyo incondicional de mi familia.
Gracias a todos por vuestros comentarios. Gracias, Chicho por tu ánimo desde el primer día; y Antonio, por su aliento y consejos. ¿Cómo agradecer a mi hermano Antonio sus llamadas telefíonicas y ánimo? Gracias, Marcelo, porque me has animado casi cada día. Gracias, Lino por tus palabras tan cuidadas y reconfortantes. Era un placer leerte. Gracias, Jesús, por compartir tus propias vivencias de tu viaje y que tanto me han servido (¡y por tu faja!). Gracias, Presi por tu aliento y tu gracia; Chemita, por tu simpatía; a Gabi por su antipatía (encantadora), su portaequipajes y sus alfojas; gracias, Juan Pedro por cada una de tus palabras. Gracias, Pepe, por su correo de ánimo, ¡cuánto me gustó! Gracias, Eloy, Iglesias, Javi, Román, Pedro P. y Pedro L., Pisa, Mario, Raimon, etc., etc., etc., etc...a todos los que, a esta ahora, habéis sumado a las 1913 visitas al blog. Todos sois únicos.
Un abrazo inmenso para todos.
P. D. El guiri que me hizo la foto en la que estoy levantando la bici, cuando se disponía a hacerla, y levanté mi sufrida Scott, de pronto se retiro hacia atrás, con cara de asustado, como diciendo: "¿que coi fas?". La volví a bajar insistiéndole en mi inglés shakesperiano: "is tradishion... dont güorri... que dis is tradishion". Se calmó un poco y, entonces, me hizo la foto. Pero vi cómo se alejaba mirándome, a veces, de reojo...



¡Enhorabuena, amor mío! ¡Eres un campeón y un ejemplo de tenacidad!
ResponderEliminar¡Te queremos!
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar¡Enhorabuena, José Luis! Alcanzaste la meta que te habías propuesto. Cuando enviaste el SMS te llamé por teléfono, pero saltó el contestador. Es igual, ya te felicitaré en persona. Ayer corrí media maratón para celebrar tu gesta. Por supuesto, no fue nada en comparación a lo que tú has hecho. Pero gracias a ello puedo comprender las sensaciones de introversión que seguramente te acompañaron durante todo el viaje. Sí, el camino también se hace por dentro.
ResponderEliminar(Eloy)
Ole, ole y ole, ese Pepe Luis que proeza....
ResponderEliminarFelicidades por haber conseguido un sueño que rondaba tu cabeza y demostrarnos a todos que querer es poder y que sepas que eres un ejemplo a seguir.....
Un abrazo y un saludo para todos los compañeros, familiares y amigos que te han seguido.
Enhorabuena por haber llegado con bien después de haber logrado conseguir tu hazaña.Gracias a Dios que te ha guardado en el camino en todo momento.(Como el viaje de Pablo a Roma je je).Olee llegaste a Santiago,CUMPLISTE TU SUEÑO,y eso si que va a ser inolvidable para siempre en tu vida,otra vez FELICIDADEES.UN ABRAZO FUERTE.
ResponderEliminarMuy bien compi
ResponderEliminarNo hay palabras
Te daré un abrazo pronto
Pepeluuuuu!!!!
ResponderEliminarcon dos "00",mashote. Dicho y hecho.
Le dan a uno ganas de hacerlo. Que buena es la envidia sana!
ResponderEliminarEnhorabuena!
Gracias, Javi. Ha sido una pasada.
Eliminar